La astrofotógrafa Angel Fux protagonizó una de las expediciones más desafiantes de su carrera al ascender a más de 4 mil metros de altura en los Alpes para fotografiar un raro fenómeno astronómico que únicamente puede observarse durante unos pocos días al año. Tras soportar temperaturas de hasta -28 grados Celsius y fuertes ráfagas de viento, obtuvo una imagen tan extraordinaria que fue reconocida por la NASA como una de las mejores fotografías astronómicas del mes.
La pasión por explorar los cielos llevó a la astrofotógrafa Angel Fux a emprender una expedición extrema hasta la cima del Dent d’Hérens, una montaña ubicada en los Alpes, a 4 mil 200 metros sobre el nivel del mar, con el objetivo de registrar uno de los fenómenos más impresionantes del firmamento: el doble arco de la Vía Láctea.
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La travesía representó un importante desafío físico y mental. Durante la expedición, Fux enfrentó temperaturas cercanas a los -28 grados Celsius, además de intensas ráfagas de viento propias de la alta montaña. Sin embargo, las difíciles condiciones no impidieron que lograra capturar una escena que solo puede observarse durante unos cuantos días del mes de marzo, cuando la posición de la Tierra permite una alineación especial con el núcleo de nuestra galaxia.
Mientras realizaba la sesión fotográfica, la naturaleza le regaló una sorpresa inesperada. Además del doble arco de la Vía Láctea, en la imagen apareció el fenómeno conocido como Gegenschein, un tenue resplandor provocado por la luz solar reflejada en partículas de polvo interplanetario, un evento poco frecuente que enriqueció aún más la composición.
El proceso no terminó con la captura de las imágenes. La fotógrafa dedicó aproximadamente 40 horas de procesamiento digital para combinar múltiples exposiciones y revelar detalles que el ojo humano no puede percibir a simple vista, una técnica habitual en la astrofotografía profesional.
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El resultado fue una fotografía de gran impacto visual que llamó la atención de la comunidad científica y astronómica. Debido a su calidad y valor, la NASA la seleccionó como una de las imágenes astronómicas más destacadas del mes de abril, un reconocimiento reservado para trabajos que combinan excelencia técnica, belleza y relevancia científica.
La historia de Angel Fux demuestra que la fotografía de naturaleza y astronomía requiere mucho más que talento artístico. Detrás de una sola imagen existen horas de planeación, preparación física, conocimiento del cielo y la disposición para enfrentar condiciones extremas con el fin de documentar fenómenos únicos.
Su trabajo también pone en evidencia el estrecho vínculo entre la ciencia y la exploración, recordando que aún existen lugares y momentos capaces de sorprender incluso a los observadores más experimentados.
Con esta expedición, Angel Fux no solo consiguió una fotografía excepcional, sino también un ejemplo de perseverancia y pasión por descubrir la belleza del universo desde algunos de los escenarios más extremos del planeta.